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miércoles, 2 de febrero de 2011

Escipion el Africano. Luigi Magni


Publio Cornelio Escipión de agnomen El Africano es un film delicioso, de gran valor didáctico y magnífico por la interpretación más que magistral de sus tres protagonistas, tres monstruos del cine universal: Marcelo Mastroiani, Vittorio Gassman y Silvana Mangano. Desde la aparición de los títulos de crédito asistimos a una desacralización de los grandes héroes de la Historia, conectando con el espíritu del film, cuando la cámara nos muestra un penacho realizado con la cola de un caballo, y va bajando poco a poco hasta mostrar en primer plano el rostro de una niña, Cornelia. Los nobles patricios disponían de los tria nomina (tres nombres): praenomen (nombre propio), nomen (nombre de la gens) y cognomen (nombre de la familia concreta), que se correspondían con alguna característica física del antepasado común: Caesar (cabellera o elefante, según las diferentes fuentes), Cicero ( grano en forma de garbanzo)...Las mujeres sólo tenían el nomen, y si había varias se les añadía calificativos como minor, maior...En casos como el de Publio Cornelio se añadía un agnomen, por sus triunfos en Africa durante las guerras púnicas.

Mientras la cámara nos muestra el rostro de la niña, Cornelia (por la gens de su padre), futura madre de los Hermanos Graco, héroes legendarios de la plebe, se oye la voz de la madre, Emilia (Silvana Mangano) gritándo : ¿Qué haces con ese sombrero? ¡Quítate esa cacerola de la cabeza!, mostrando el respeto que le merecen los triunfos de su marido. Frente al héroe el Censor Catón 'El Viejo' (Vittorio Gasman) intenta rebajar los humos de Cornelio, para lo que hace algo que cualquiera que lea ésto comprenderá a qué me refiero: busca algún atisbo de corrupción que supondrá la 'muerte', no física, pero si moral y política del contrincante. La Censura era una magistratura que no formaba parte del cursus honorum o carrera política de los romanos, y se confiaba a ex-cónsules con prestigio. Los dos Catones (El Viejo y El Joven, uno de la época de Publio Cornelio Escipión, y otro de la de Cayo Julio César) se caracterizaron por ser profundamente conservadores, frenar el desarrollo de la sociedad, y mantener un republicanismo igualitario en el que nadie debía sobresalir por su carisma. Estamos hablando exclusivamente de patricios, pues las demás clases eran inferiores por el orden natural de la organización social.

Le acusará de haberse quedado con la recaudación de impuestos de Antioco, rey de Siria, mostrando un recibo en el que figura su firma:Publio Cornelio Escipión A. Pero Escipión A, era también su hermano, de natural corrupto, que correspondía al sobrenombre de 'El Asiático'. Esta pequeña circunstancia era despreciada por Catón, al que sólo interesaba hundir a 'El Africano'. Cansado de los acosos de Catón y de su propia mujer que se quiere divorciar de él por pusilánime, reune al Senado y confiesa que en Hispania tenía una villa en cada región por la que había pasado y que le llamaban 'El Langosta'. Aquí se produce la mejor intervención de Catón y la que expresa más rigurosamente lo que para el representaba el igualitarismo republicano: ¡Ni más ni menos que los demás, igual! Este es el espíritu que alberga Catón, en el que más grave que robar o abusar del poder es ser considerado, aunque sea por sus virtudes, mejor que los demás. Producida esta situación toda la maquinaria se pone en marcha para segar la hierba bajo los pies del que sobresale en algo. Creo que de este hecho tenemos experiencia. Una vez difamado es dificilísimo recoger todas las plumas de la almohada que el viento ha dispersado ( La duda






No contentos con desvelar esta artimaña, los italianos, pueblo capaz de reirse de sí mismo y de sus mitos, nos presenta a Zeus como un ser cínico, escéptico, que ha perdido la confianza en los hombres y que desprecia a la famosa 'loba', que vive con él en una gruta. Ridiculiza al general, cubierto el pecho de grandes plhalerae(placas de metal brillante, usadas como condecoraciones militares) para celebrar la batalla de Zama (202 a.C.) , en la que venció a los cartagineses, y de la que habla constantemente, como 'el abuelo cebolleta'. Catón es retratado como un misántropo que vive con su madre rodeado de gatos.

La mise en scene es teatral e importa poco la verosimilitud del ambiente representado; la acción se desarrolla en parajes con ruinas, como se pueden ver hoy, pero no como vivían los protagonistas. El score musical es el propio de un film peplum. Lo que importa de verdad es la representación de los actores. Un primer plano de Marcelo Mastroiani, que muestra sólo su rostro mientras rompe un libro de contabilidad que le ha arrebatado a Catón y en el que se supone que se encuentra la prueba acusatoria contra él, deja embelesado a un espectador que puede observar hasta qué punto eran capaces estos actores de expresar en su rostro las reacciones emocionales y el esfuerzo físico para realizar una acción practicamente imposible.

También podemos ver cómo funcionaba el correo, con los relevos de caballos y mensajeros; la plácida vida en el campo, en una villa romana, y la fuerza y coraje de las matronas romanas. El princeps senatus, generalmente el más viejo de los senadores, se nos muestra como lo que era, un anciano. Masinisa, rey negro de los númidas y amigo de Escipión es filmado cabalgando delante de una pantalla en la que está filmada su caballería; echa en cara a su amigo el desventurado fin de su amada Sofonisba, y ataca a filósofos y pensadores del círculo de Escipión, a los que considera unos parásitos. Escipión, harto de los romanos, derrotado psiquicamente y amargado definitivamente, se va de Roma afirmando que de él no tendrá ni los huesos.

Film irreverente, desacralizador y desmitificador, que gracias a la gran interpretación de sus protagonistas y al magnífico enfoque del guión que incide sobre el análisis del espíritu republicano, muy presente en los análisis políticos de la prensa italiana, merece ser visto y ocupar un lugar destacado en nuestra videoteca.El bajo presupuesto y la pobre realización son, en este caso, factores muy secundarios.



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