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lunes, 31 de enero de 2011

El legado político de Roma.


Si Grecia nos legó una herencia filosófica y artística, Roma lo hizo en el campo institucional, estratégico y de las obras públicas. Pero hay algo más que convierte la cultura romana en sumamente atractiva para el hombre moderno. En su evolución histórica se puede observar el nacimiento de una sociedad dividida en clases. Es justo y legítimo preguntarse cómo un pueblo constituido por unos cuantos pastores desarrolló desde época muy temprana (cien o doscientos años en la historia del hombre son insignificantes) dos grupos tan diferenciados como los patricios y los plebeyos, subdivididos a su vez en categorías: caballeros, clientes...Eso sin tener en cuenta que su modo de producción se basaba en legiones de esclavos, no sólo privados del derecho de ciudadanía, sino de cualquier otro más primario, como la vida y la muerte.









Roger Corman realizó un film sobre Manfred Von Richthofen, denominado El Barón Rojo, (cognomen atribuido al color de su avión), perteneciente a una clase feudal en declive, cuya preponderancia decayó tras las Guerras Mundiales, sustiuida por una clase burguesa, que militaba en uno y otro bando, uno de cuyos representantes fue Göering que pasaría a dominar la fuerza aérea, la Lwftwaffe,en la Alemania de Hitler y que odiaba profundamente lo que representaba el barón, tanto como a los socialistas y comunistas o judíos.

Von Ricthofen describe claramente cómo se constituyen las clases sociales: La guerra es el padre de las naciones, las hace esclavas o libres. Creía que la ausencia de miedo al peligro, que siempre está ahí, le hacía superior, pero no era un héroe mítico invulnerable como Aquiles, sino simplemente un hombre. Pintó los catorce aviones de su unidad de colorines ( circo flotante la llamaban sus enemigos), pero si bien asustaba cuando se les veía, los convertían en un blanco fácil y murió apenas cumplidos los veinte años. Pero su ejemplo ilustra lo que queremos decir: el poder reside en el uso de la fuerza y no de la razón; así venció Rómulo a Remo (Tito Livio, Ab urbe condita ),convirtiendo un fratricidio en el origen del imperio romano.

Los pueblos vencidos son sometidos y esclavizados, los vencedores escriben la historia. La diferencia entre unos y otros no es genética sino casual. Roma, como Hitler fueron vencidas por la fuerza de las armas, y ahí acabó su sueño de dominación. Había otras formas de caer a los escalones más bajos de la sociedad: las deudas (por eso la facción de los populares romanos luchó siempre por su abolición) o la emigración huyendo de zonas de conflicto.

Manadas de ex-nobles de imperios caídos (Rusia por ejemplo) recorren patéticamente el mundo exhibiendo sus oropeles, pero si carecen de poder o de fortuna se convierten en figuras ridículas y vencidas. Los nazis practicaron esta máxima y copiaron los símbolos romanos: saludo, águila imperial...Pero como dijo el filósofo conocidos por todos: La Historia se da primero como drama y luego como farsa.

Recomendamos el film de Robert Corman que ha dado unas de las mejores imágénes de conflictos aéreos de la Historia del cine. Los caballeros del siglo XX sustituyeron los caballos por los aeroplanos. Muy interesante.


Remake The Red Baron, 2008. Sigue el interés.