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sábado, 21 de agosto de 2010

Guerra de las Galias. Revés en Gergovia


Tras unos días de descanso en Avarico, donde encontraron reservas alimenticias, César envió a las dos legiones que quedaron a cargo de los bagages que se unieran a la fuerza principal. Aunque César deseaba reanudar las acciones militares contra Vercingetorix, para no perder la iniciativa, tuvo que acudir a resolver un problema entre los eduos: dos hombres afirmaban haber sido elegidos Vergobret (máxima magistratura entre los galos): Convictolitán, "adulescentem florentem et inlustrem", y Coto, "natum antiquissima familia". César se reunió con ambos y determinó cuál de ellos debía ser el magistrado, decantándose, de acuerdo con las leyes por el primero. Luego pidió que se le suministraran cuantos jinetes pudieran y diez mil infantes; Labieno se dirigiría al Norte con cuatro legiones para enfrentarse con los senones y los parisios, mientras él lo haría con las otras seis hacia el sur, para atacar a los arvernos. Aunque era peligrosa esta división de los ejércitos no había otra alternativa, pues los rebeldes no tenían ni un ejército único ni una capital única.

Mientras Vercingetorix parecía haberse recobrado, (la derrota de Avarico no le afectó practicamente nada, pues él había sido partidario de destruirla y abandonarla ), y sus planes seguían siendo los de siempre: hostigar a César y no plantear una batalla abierta. El procónsul marchaba a lo largo del río Allier, con la intención de cruzarlo y llegar a la ciudad que había elegido rey al arverno, Gergovia. Mientras el galo seguía un itinerario paralelo en la orilla opuesta, y evitaba al ejército romano cruzar los puentes o construir alguno nuevo, en un momento del año en el que no se podían vadear las aguas.

César recurrió a una estratagema que le salió bien. Hizo caminar a las legiones y él se quedó rezagado con dos de ellas entre los árboles; Vercingetorix realizó la maniobra de todos los días y siguió al grueso del ejército romano, lo que aprovechó éste para construir un puente, cruzar con sus tropas y construir un campamento. En cinco días estaba ante Gergovia. Enseguida comprobó que el asedio era difícil, porque la ciudad estaba sobre una colina y los galos habían dispuesto sus defensas delante de ella; además no tenía suficientes provisiones. La lealtad de los eduos comenzaba a flaquear, con el nuevo vergobret, que estaba en contacto clandestino con los arvernos; un jefe llamado Litavico, que dirigía los diez mil hombres de refuerzo para César, dijo a los suyos que éste había matado a todos los hombres de su caballería, lo que provocó una rebelión que se tradujo en la matanza de los romanos que estaban entre ellos. Informado el pocónsul, reprimió la rebelión y volvió al sitio de Gergovia. Con la lealtad de los eduos pendiente de un hilo, y los problemas de las legiones a cargo de Fabio, decidió replegarse, procurando no dar la imagen de vulnerabilidad de Roma.

En un asalto estratégico pareció que Gergovia iba a caer, y las mujeres, descubiertos los pechos, lanzaban desde las murallas vestidos y plata, otras se entregaban a los soldados:

Matres familiae e muro vestem argentumque iactabant et, pectore nudo prominentes, passis manibus, obstentabantur ut sibi parcerent neu, sicut Avarici fecissent, ne a milieribus quidem atque infantibus abstinerent; non nullae, de muris per manus demissae, sese militibus tradebant. (Liber VII, XLVII, 5, 6.)

Los galos, conscientes del engaño, acudieron en ayuda de los suyos, y las mismas mujeres, cuando les vieron llegar, comenzaron a implorar a sus maridos que las salvaran:


Interim ii qui ad alteram partem oppidi, ut supra demonstravimus, munitionis causa convenerant, primo exaudito clamore, inde etiam crebris nuntiis incitati, oppidum a romanis teneri, praemissis equitibus, magno concurso eo contenderunt. Eorum ut quisque primus venerat, sub muro consistebant suorumque pugnatium numerum augebat. Quorum cum magna multitudo convenisset, matres familiae quae paulo ante romanis de muro manus tendebant, suos obtestari et, more gallico, passum capillum ostentare liberosque in conspectum proferre coeperunt. (Liber VII. XLVIII. 1-3)

El ejército romano estaba desordenado y se asustaron al ver llegar a lo eduos, a los que confundieron con otros galos, sin percatarse de que llevaban el hombro derecho desnudo, distintivo de los aliados de César. (Recordad como cambiaban este signo de lado, que ya conocéis del curso anterior). César ordenó la retirada, aún a sabiendas de cómo iba a ser interpretada por sus enemigos y que animaría a otros pueblos a unirse a Vercingetorix.

Las tribus celtas se reunieron en Bibracte. Vercingetorix seguía con su estrategia de evitar una batalla frontal y de seguir imposibilitando el abastecimiento del ejército enemigo, estilo de lucha que se ha denominado por los experto militares como patear al enemigo en el estómago. César, al conocer la deserción de los eduos, se dirigió hacia el norte para reunirse con Labieno, que acababa de obtener una victoria en Lutecia (París). Sus hombres debieron vadear el Loira, con agua hasta el cuello y transportando su equipo en los escudos, sobre su cabeza:


"...vadoque per equites invento pro rei necessitate opportuno, ut bracchia modo atque umeri ad sustinendam arma liberi ab aqua esse possent, disposito equitatu, qui vim fluminis refringeret, atque hostibus primo aspecto perturbatis, incolumem exercitum traduxit. (Liber VII. XLI, 4)


Reunido el ejército romano con sus diez legiones y escasos apoyos de las tribus aliadas galas, César pide apoyo a los germanos. Con estas tropas se dirigió hacia la Galia Transalpina, a través de los territorios de los sequanos; en las escaramuzas con los rebeldes se capturó a jefes eduos, entre ellos a Coto, aspirante a vergobret. Los ejércitos romanos se dirigieron a la ciudad de Alesia, enclave de los mandubios, donde se había replegado Vercingetorix.


La batalla final estaba ya muy cerca.







Propuestas didácticas:

  • Busca informaciñon sobre Labieno.
  • Traduce los textos de acuerdo con las indicaciones del profesor.

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