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miércoles, 9 de febrero de 2011

Calígula. Tinto Bras.


La imagen distorsionada de Calígula deviene de enemigos políticos como Suetonio o Dión Casio, por lo que son fuentes poco fiables. Este personaje fue educado por el ejército, que usaba caligas, y se le atribuyó el nombre del diminutivo de este tipo de calzado. Los republicanos romanos siempre tuvieron miedo a la llegada al poder de un soberano que asumiera todos los poderes y los vinculara a su persona, pero el asesinato del Idus de Marzo precipitó los acontecimientos. Se nos dirá que Julio César preparó el camino con su dictadura de cinco años, pero esto es lo que siempre hacen algunos políticos para eximirse de sus responsabilidades.

Tras la guerra civil entre Marco Antonio y Octavio, el poder recayó sobre este último, -llamado a partir de ese momento César Augusto -, durante cuarenta años, comenzando el imperio romano. Sus sucesores , los Julios-Claudios, pasaron a la historia como seres depravados y criminales. Lo que parece cierto es que los ejecutores de César no sólo no lograron sus objetivos de fortalecer la República, sino que el poder se degradó hasta tal extremo que se atribuye a Calígula el haber nombrado cónsul (máxima magistratura del estado) a su caballo Incitato, lo que muestra el mayor desprecio por las viejas instituciones vacias de contenido real. Tuvo relaciones incestuosas con su hermana Drusila, para emular a la monarquía de los Tolomeos. Ya hemos dicho, no obstante, que es muy difícil separar la leyenda de la historia real, cuando los autores son poco objetivos.

Como a otros muchos le tocó a Calígula el turno de convertirse en el protagonista de un film de género peplum. Roma viene siempre envuelta de ese halo de excesos y de libertad sin límites de los que tienen poder para ello, y es fácil echar mano de un historiador como Suetonio. La película, dirigida por Tinto Brass y guión de Gore Vidal, resultó muy controvertida, y,aunque no fue arrinconada en salas X, sufrió cortes y censuras, hasta que en 2008 la Junta Británica para la Clasificación de Películas, aceptó la comercialización íntegra de la cinta por su 'interés histórico', evaluándola como ' cine para adultos'.

Es una lástima que no podamos disfrutar de una visión más objetiva y menos populista de la historía de los primeros emperadores; no se nos describe como era el poder, sino que se satisfacen los instintos más morbosos de las masas. Todo ello con la mejor música de Paul Clemente y de Prokofiev . Parece que el productor Bob Guccione, director de Penthouse, filmó secuencias pornográficas por su cuenta, para insertarlas después, lo que produjo gran descontento de todo el equipo. Todos estos tropiezos dieron lugar a más de diez montajes diferentes.

Este es un problema de los filmes en torno al imperio romano que muchos asocian con orgías de sexo y de sangre; incluso series buenas como Rome de John Milius caen en esta política engañosa y distorsionadora.