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jueves, 9 de diciembre de 2010

El viejo/nuevo año ayer y hoy

Desde la antiguedad se ha celebrado de manera especial el fin del año ( que no siempre coincide en las fechas); en diciembre los romanos celebraban las Saturnalia.

En la época de la Roma las Saturnalia se festejaban entre el 17 y el 23 de diciembre. El primer día se nombraba en cada comunidad un rex saturnaliorum (el rey de las fiestas) que reinaba una semana. Se organizaban banquetes, juegos de azar prohibidos todo el año y bailes que a veces terminaban en orgías; los roles se invertían y los esclavos podían burlarse de sus dueños y hacerse atender a la mesa. Lo mismo sucedía en las guarniciones; los soldados sorteaban el rex, se le daban las insignias de su cargo y con su séquito salían juntos practicando toda especie de libertinaje. Después de algunos días mataban al rey (elegido previamente entre los condenados a muerte) y todo volvía a la normalidad. La libertad otorgada a los esclavos y el alegre caos eran una memoria de un tiempo mítico, la Edad de Oro en la cual reinaba Saturno. Estos disfraces en un determinado periodo del año indican una condición a la cual se desea llegar. Los rituales de transgresión son momentos de alegría en cuanto proyección de anhelos del alma, y expresaban la esperanza de conocer algún día otro tipo de felicidad que no sea la del momento: «aquí y ahora». Las máscaras son signo de una diferencia que hay que colmar, de un límite que hay que borrar, y expresan una tensión colectiva hacia lo sagrado. Por eso el hombre romano, dueño de una sabiduría propia de toda sociedad tradicional, quiso y supo integrarlas en el ritmo mismo de la vida de la ciudad, el medio más seguro para controlar después los efectos y limitar las consecuencias.

EL ORIGEN DE LAS SATURNALIA ¿Cuál es el origen de las Saturnalia? Ya era un misterio entonces.Respecto al origen de las Saturnalia, decía Pretestato, uno de los personajes del homónimo libro de Macrobio, el derecho divino no me autoriza a revelar nociones en relación a la secreta esencia de la Divinidad; puedo exponer sólo la versión mezclada a elementos míticos o difundida por los físicos. En lo que concierne a los orígenes ocultos, provenientes desde la fuente de la pura verdad, esos tampoco se pueden ilustrar durante las ceremonias sagradas; y si se llegan a conocer, tenemos obligación de esconderlos muy bien dentro de nosotros mismos. Durante estos días, la estatua de Saturno, que estaba durante todo el año atada con una cinta de lana en su templo debajo del Capitolio, se desataba, símbolo de regreso a la Edad de Oro. ¿Por qué estas fiestas eran en diciembre y no a final de febrero un poco antes de la primavera? El antiguo año romano constaba de diez meses (el último, december, eco de un arcaico almanaque de origen ártico, o sea, indoeuropeo). Los dos meses que faltaban para completar el ciclo eran la larga noche ártica que llevaba a la luz del nuevo año, en analogía simbólica del pasaje de las aguas, la renovación del cosmos que reactualiza el mito. Después Numa reforma el almanaque de Rómulo agregando dos meses, enero y febrero; este periodo se sitúa antes del solsticio de invierno. Por eso Saturno se soltaba de sus lazos y volvía a ser el fundador del cosmos. Esta acción significa, según las leyes de la magia simpática, el desencadenamiento de la fuerza en el tiempo sagrado, que cada año este dios otorga a la comunidad durante su fiesta.
Renovando así el año, Saturno se ata otra vez y el rex saturnaliorum (el rey de las Saturnalia) muere, porque la Edad de Oro solamente se puede restaurar al final de este ciclo cósmico, cuando el misterioso dios aparezca para conducirnos a este nuevo ciclo.

SOLSTICIO DE INVIERNO En el almanaque romano, el 25 de diciembre figuraba como dies natalis invicti, es decir, nacimiento del Sol Invicto, culto instaurado desde hace mucho tiempo en Roma gracias a la identificación entre Apolo y Helios y al propagarse la religión mitraica en las legiones romanas. El Sol es una hipóstasis y epifanía del dios que crea y gobierna el Cosmos. El, que navega un barco, muestra su dominio sobre el Cosmos. El piloto usa el timón del barco como el Sol usa el timón del Cosmos, y como él dirige todo desde la proa dando con un liviano toque el inicio del curso. El emperador Adriano decretó el nacimiento del Sol invicto el 25 de diciembre, algunos días después del solsticio de invierno. Se celebraban ceremonias y juegos y treinta carreras de carros en relación al sol visible que sobre su carro cada día lleva luz al mundo.

AÑO NUEVO La tradición del Año Nuevo ya estaba consolidada al comienzo del Imperio Romano. Ovidio (Fastos) imagina que el 1º de enero Jano apareció explicándole las costumbres del día. Enero -Ianurius- era consagrado al dios Jano, el que mira atrás y hacia delante, al final del año terminado y al comienzo del siguiente. «Jano, dios de todos los inicios», lo llamaba Ovidio, invocándolo: «tú que tienes las dos caras y el año empiezas en silencio, único entre los espíritus que ve detrás». Se representa con dos caras, una de viejo y la otra de joven. Su función era la de pedir los inicios, los umbrales, los pasajes desde un periodo temporal a otro -el periodo entre la paz y la guerra-, los renacimientos iniciáticos, siendo el «Iniciador» por excelencia. Enero se consagró a él y el sacerdote ofrecía «cebada, sal y una tortilla con queso, harina, huevos y aceite preparados en el horno». Era costumbre invitar a amigos e intercambiar un vaso con miel, dátiles e higos: «Que el sabor pueda pasar en las cosas; y el año, dulce como empezó pueda continuar». Además se entregaban ramitos de laurel para augurar fortuna y felicidad. Originalmente el intercambio se hacía el primero de marzo y se sustituían los viejos ramitos de laurel delante de las puertas del Rex sacrorum, de los Flamines mayores, de las Curias y del Templo de Vesta. Estos ramitos están en relación con el simbolismo del árbol cósmico que ofrece su energía al cosmos para la renovación del año. Se llamaban strenae porque se recogían en un bosque a lo largo de la Vía Sagrada, dedicado a una diosa sabina llamada Strenia, portadora de fortuna y felicidad. Las Calendas de enero no eran un día de fiestas, se hacía un ritual que Jano había dictado: He consagrado el trabajo al año que ahora empieza, de manera que el año entero no sea ocioso (Ovidio).Todo el mundo desarrollaba un compendio de sus propios trabajos habituales Información extraida de http://bloganavazquez.com


Actualmente ciudades como la austriaca Insbruck celebran el Día de los demonios de invierno, en el que hombres y niños disfrazados azotan a los transeúntes y les molestan; se montan chirstmas-markets en los que los ciudadanos exhiben la magia que llevan en su interior; se adornan ventanas y balcones con muñecos llenos de encanto y se venden objetos imaginativos.
Son muchos los jóvenes que, formados en las distintas áreas artísticas, vierten sus trabajos en la red. Hoy os felicitamos, en estos tiempos de Fiestas de Fin del año 2010, ensombrecidos por las nubes de la crisis económica, con una imagen creada por la colaboración de Juanma, fotógrafo y María Pilar Orquín diseñadora gráfica. Tania Fuchsberger, nuestra mujer dotada de sermiradaidad, es el hada que llega desde la mágica ciudad de Insbruck para traer un poco de felicidad.
Tim Burton contribuye a poner de relieve este espíritu ofreciendo una visión renovada de estas fiestas en la que las bromas macabras sustituyen a los tradicionales buenos sentimientos y en la que en el
Rey de las Calabazas de Halloween desea suplantar a Santa Claus.





Deseo a los lectores de este blog que el año que empieza sea mejor que el que está concluyendo.