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viernes, 1 de enero de 2010

Roma y los judíos



(Arco de Tito que conmemora la victoria sobre los judíos )

Theodor Mommsem da un visión singular sobre por qué los romanos fueron tolerantes con los judíos, que formaban comunidades importantes en Alejandría y en Cirene, semejantes a los barrios judíos de nuestras ciudades. Estas comunidades estaban regentadas por un "señor del pueblo", que ejercía en ellas las funciones de supremo juez y administrador. Al igual que hoy sucede con la gran potencia mundial que es EE.UU., en aquel momento podía ser peligroso para el gobernador lesionar los intereses de los judíos de su provincia.
Según Mommsen entonces ya era el comercio era su principal ocupación y su capital confluía con el de los romanos, lo que provocaba la "característica antipatía del hombre occidental por esta raza tan genuinamente oriental y por sus opiniones y costumbres tan divergentes de las suyas propias".
Lo que me llama la atención es la interpretación que hace este autor fue el que considerara que "El judaísmo fué también en el mundo antiguo un fermento eficaz de cosmopolitismo y descomposición nacional y, en este sentido, miembro predilecto del estado cesáreo, cuyo sentido político no era, en el fondo, otra cosa que una ciudadanía universal y cuya característica como pueblo consistía esencialmente en un sentido de humanidad."