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lunes, 29 de agosto de 2011

Vigencia de Julio César.



En el viaje reciente a Roma, la ciudad eterna, uno se encuentra con un hecho sorprendente. El gran Julio César, asesinado por el partido de los Optimates el Idus de Marzo del año 44 a.C., sigue, más de veinte siglos después, recibiendo flores frescas como homenaje, en el resto del pequeño templo que se erigió en su honor en el lugar donde el pueblo, que había secuestrado su cadáver procedió a su incineración y a protagonizar las honras fúnebres, funesto presagio de la nueva guerra civil que se avecinaba.

Muchos cineastas han llevado estos hechos a la pantalla, pero lo que sorprende es que más de veinte siglos después tenga tantos admiradores que no quieran abandonar los foros imperiales sin dejar el testimonio de su respeto por esta figura histórica. Mankiewicz realizó una impresionante adaptación cinematográfica de la obra dramática de William Shakespeare, con una mise en scène teatral. Hombres y mujeres de todo el mundo también quieren dejar su modesto testimonio de respeto en forma de ofrenda floral.








1 comentario:

Silvana Cufré dijo...

César sigue vivo, hoy y siempre