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domingo, 7 de noviembre de 2010

Retrato de César realizado por Antonio Llerena y Dolores Rodriguez.


En la Introducción al Libro I de Titus Livius, Ab urbe condicta, estos dos catedráticos de Instituto (denominación que en nuestro país se refiere siempre a la enseñanza pública, que hoy es atacada en todo el mundo por la codicia) hacen el siguiente retrato de César, que, como saben mis alumnos, yo comparto, aunque algunos piensen que soy su manager.

Caius Iulius Caesar es el hombre de Estado que cumple su misión con las armas y con las letras; la literatura es para él un medio de acción, una fuerza que maneja con tanta habilidad y arte, a la vez que con tanta naturalidad, que hubiera valido por sí solo un puesto preeminente. Sus escritos son una justificación elegante, sencilla y democrática de sus acciones y un elogio discreto y efectivo de sus hazañas.

Cambia, pues, César la orientación de la historia; la razón política de ésta ya no es la glorificación del pueblo romano como algo abstracto que se manifiesta en las hazañas de sus héroes y en las conquistas de sus soldados, es la actuación del hombre que siente el Estado y tiene la ambición y la necesidad de cumplir su destino. Después del precedente de las Memorias de Sila, es la primera manifestación literaria del gobierno personal.

Las obras históricas de César son dos. 'De bello Gallico', en siete libros, donde se narran, año por año, los siete de la conquista de las Galias. Conquista gloriosa y rápida contada en un diario de guerra, sin preámbulos, de estilo limpio sencillo, sin retórica, ágil, todo nervio, fiel reflejo de sus actos decisivos y firmes y de su inteligencia clara y penetrante. Hace resaltar escuetamente la acción, sin reflexiones, en la conciencia de que de la habilidad de la exposición surgirán éstas en el ánimo del lector. Las descripciones geográficas y las referencias de los pueblos galos son igualmente precisas y claras.

Este espíritu racional y preciso influirá en los hombres cultos a lo largo de la historia. Es curioso que el cineasta George Lucas, una de cuyas obras de cabecera son los Comentarios de César, dejara sentir su influencia en su renombrada saga de La Guerra de las Galaxias, título casi calcado de la obra clásica.

Su segunda obra histórica, 'De bello civile', quedó sin terminar. Relata las luchas con Pompeyo. La apología es aquí más clara y tiende a ridiculizar a sus enemigos dando el tono de polémica personal a la lucha de os ideas y dos mundos políticos; pero el justo enfoque del momento histórico hubiera sido difícil para sus contemporáneos y difícil para los dirigentes.

Estos autores contraponen a César la figura de Caius Salustius Crispus, cuya postura como historiador relacionan con sus fracasos políticos (como habréis observado al traducirlo); para él lliteratura no es un instrumento, sino un refugio; no tenía ni la constancia ni la tenacidad necesaria para narrar la historia de Roma desde sus comienzos y se enredaba en asuntos más coyunturales ( como pasa hoy en una sociedad 'seca' de intelectuales ); el resultado de sus obras es una historia filosófica en la que los hechos valen en función de las ideas que representan (...) Sin embargo le falta la visión penetrante de gran político que tenía César. No ve que los movimientos revolucionarios no son sólo el producto de una subversión de valores morales, sino las manifestaciones de la profunda evolución que había comenzado con la lucha de clases, seguida de una crisis de la forma gubernamental por la creciente magnitud del estado, y que necesariamente conducía a cambios constitucionales y sociales.

Reflexiones pedagógicas:

No se puede hacer un análisis mejor que el que hicieron estos dos catedráticos en 1978; no eran profetas, eran estudiosos. El conocimiento les llevó a comprender mejor no sólo el pasado, sino el tiempo que les tocó vivir.

Ha llegado, creo, el momento de la reflexión, de apagar los televisores y dejar descansar un poco a facebook, si queremos vivir mejor y más felices. Una gran idea no se expone en dos minutos.





Como podéis observar tiene muchos admiradores, aún hoy día.