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martes, 23 de febrero de 2010

La casa I. El refugio de lo cotidiano


Pedro Ángel Fernández Vega, en la introducción a su libro La casa romana (Akal 2003) nos introduce en la reflexión de qué es la casa para el hombre, bien como signo de su estatus social, bien como refugio íntimo y detentador de la personalidad de su dueño.


La vida de un romano, como la del hombre actual, no transcurre en el foro, en el Senado, en el gimnasio, las termas, el teatro..., sino en el lugar en el que se desarrolla su vida cotidiana. Así pues "Una historia de la casa, del hogar y de la vida doméstica no es en la civilización romana una historia de la intimidad. Al menos no en exclusiva". Es una historia de la vida cotidiana, que forja la totalidad de las vidas de los hombres sin excepción.
La casa, el primer entorno vital, es además de eso un agente económico elemental de producción y consumo, que si se lleva a la especulación puede originar grandes desajustes económicos, como saben hoy los hombres del mundo globalizado, que permite comparar distintas evoluciones en distintas partes del mundo, para comprender mejor estos fenómenos.
La historia de la vivienda es una historia socioeconómica, que aprovecha los recursos disponibles y domestica poderes que se trasladan del ámbito público a un reducto privado por la vía de las relaciones sociales; los ciudadanos de hoy sabemos que muchos conflictos no se resuelven donde debieran, es decir en el Parlamento, sino en ámbitos más reducidos de carácter social, y no siempre con buenos propósitos sino con intereses espúreos; venalidad, tráfico de influencias, corrupción amenazan al ciudadano, mientras clases dirigentes inmersas en un opulento bienestar rigen una sociedad con grandes contrastes sociales.
En la época clásica sólo Vitrubio abordó el estudio de la casa como tema específico, pero dejó de lado las viviendas populares para centrarse en la casa con atrio. Varrón, Quintiliano, Isidoro de Sevilla o el griego Polux dan algunas pinceladas sobre la vivienda de los romanos.
Fernández Vega concluye la introducción de su libro afirmando que "Una casa no es sólo un ente arquitectónico sino un domicilio, una materialización de status. Al final, libres, libertos y esclavos, trabajo y fortuna, poderosos y dependientes, negocios y ocio, dioses, hombres, espectros y animales domésticos, nacimientos y muertes, bodas y divorcios, recepciones y banquetes, castidad, promiscuidad y adulterio, limpieza y cocinado, recreativos, jardines y asfixiantes habitáculos, humos y olores contaminantes, sensaciones, afectos, gestos, posturas, pasiones..., en definitiva, todo lo que incumbe a una vida cotidiana feliz (...) Por eso la casa romana puede contemplarse como una cristalización de un microcosmos, una síntesis...de determinadas circunstancias sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas...



Recreación de la Domus Aurea de Nerón





Villa romana de Bruñuel, Quesada, Jaén.